La pilar italiana Silvia Turani recuerda perfectamente cuando, siendo una estudiante fanática del rugby, sus padres la sentaron y le insistieron en que “dejara de jugar” a ese “deporte peligroso” y que tuviera en cuenta que el rugby “no es una carrera”.
Ahora, ocho años después, no puede esperar para salir a la cancha el domingo en un York Community Stadium repleto, en un partido crucial de la fase de grupos de uno de los mayores eventos deportivos femeninos de la historia.
El hecho de que su mamá y su papá sean ahora sus hinchas más ruidosos no hace más que agrandar la sonrisa de Turani.
“Recuerdo un almuerzo familiar, un par de meses después de haber empezado mi ‘carrera’ en el rugby (que en realidad era más un hobby), cuando me sentaron junto a mi hermano, que también jugaba en ese momento, y nos dijeron: ‘Miren, los dos, dejen de jugar. El rugby es un deporte muy peligroso. Queremos que dejen de jugar’.”, recordó Turani entre risas, en la previa del duelo del Grupo D contra Sudáfrica.
Esa intervención llegó en el último año de universidad de Turani, un momento en el que sus padres sentían que debía estar buscando trabajo. Pero la entonces joven de 22 años tenía otros planes: quedarse en su ciudad estudiantil, Parma, para seguir su verdadera pasión.
“Creo que ahí fue cuando realmente me desafiaron: ‘Silvia, te estás olvidando de que el rugby es un deporte, no una carrera’”, recordó Turani. “En ese momento no eran, digamos, muy comprensivos, y me cuestionaban mucho con eso.”
Al final, hizo falta una lesión seria antes de la RWC 2021 para cambiar la mirada del Signor y la Signora Turani.
“Me rompí el ligamento cruzado anterior y, para recuperarme, como no tenía cobertura médica en Francia (donde jugaba rugby de club), tuve que volver a Italia, operarme allí y mudarme otra vez con mis padres”, explicó Turani.
“Ellos vieron mi compromiso porque me levantaba a las cinco de la mañana, iba al gimnasio, empezaba a trabajar en la empresa de mi papá, después iba a kinesiología por la tarde y volvía llorando todos los días porque era una rehabilitación muy dolorosa".
"Vieron lo que realmente significaba el rugby para mí, y creo que eso fue lo que les cambió la manera de pensar.”
La pareja ocupará sus asientos el domingo, sabiendo que, tras la derrota inicial por 24-0 frente a Francia el fin de semana pasado, su hija y el equipo deben ganar frente a una Sudáfrica en constante crecimiento. Ambos estarán representados en la cancha.
“Solo uso un perfume, que es Acqua di Gio de Giorgio Armani. Es el perfume de mi papá. Empecé a usarlo como una forma de sentirme conectada con ellos. Me encanta oler bien. Y también el rímel. Realmente creo que si te sentís linda y atractiva, jugás mejor. Verse bien, sentirse bien, jugar bien”, dijo la pilar antes de agregar, entre risas:
“Mi mamá dijo que tiene una remera para sorprenderme, así que veremos cuál es.”
Con eso resuelto, la jugadora de 30 años, que el domingo alcanzará su cap número 46 con la selección, se concentró en lo que debe hacer para que su mamá y su papá disfruten al máximo en York.
“Ya jugamos contra ellas en Sudáfrica el año pasado y el anterior, así que sabemos cómo son los contactos y lo grandes que son. Así que definitivamente ese es uno de los focos. Diría que cuando nos toca defender, sabemos que tenemos que ir abajo”, explicó Turani.
“Y en ataque, siendo ellas un equipo muy físico, nuestra fortaleza es ser impredecibles y poder mover la pelota y crear algo de la nada.”