Una rareza llamada empate

No es un resultado común o habitual en el mundo del rugby, pero la igualdad beneficia a los Brave Blossoms para pasar a cuartos de final. Hay tres antecedentes en RWC que involucran a Japón y Escocia en un duelo crucial del Grupo A que se disputará en Yokohama .

TOKIO, 12 de octubre - Todo puede ser posible este domingo por la noche en Yokohama cuando Japón y Escocia definan el último pasaje a cuartos de final en la RWC 2019.

¿Ambos están obligados a ganar? La verdad que no y Japón no mira con malos ojos este resultado ya que lo deposita en la próxima instancia. Veremos si las condiciones climáticas afectan un 0-0 de un partido que estuvo cerca de ser sellado con este tanteador si se cancelaba, aunque finalmente se jugará.

Un empate depositaría a los Brave Blossoms, por primera vez en la historia de la RWC, entre los mejores ocho equipos del mundo. Con la particularidad que los dueños de casa fueron protagonistas en dos de las tres igualdades que se dieron en la historia de la Copa Mundial de Rugby.

¿Pero qué equipo estuvo en el otro empate registrado? Justamente Escocia, el rival del XV japonés. Toda una casualidad y una curiosidad que se vive en la previa.

Una de las mayores atracciones para disfrutar del juego es que los empates hoy son toda una rareza. Los grandes partidos, sobretodo en la fase de playoffs, es que se definen en los 80 minutos y no con definiciones por penales como en una Copa Mundial de Fútbol.

Antecedentes

Es cierto que en dos memorables finales, como Sudáfrica versus Nueva Zelanda (1995) e Inglaterra versus Australia (2003), fueron ganadas en tiempo suplementario.

Pero en 294 encuentros de fase de grupos incluyendo el partido de Australia - Georgia del pasado viernes, sólo tres terminaron en empate, alcanzando un promedio del 1 por ciento.

La primera igualdad en la historia de las RWC tuvo cita en Christchurch en 1987, donde precisamente Escocia empardó ante Francia 29-29. Gavin Hastings, el papá de Adam actual apertura del XV del Cardo, metió cuatro penales ese día.

Veinte años tuvieron que pasar para que se materialice el segundo empate. En el 2007, en Bordeaux, Japón y Canadá igualaron en 12 con Kosuke Endo y DTH van der Merwe haciéndose presentes en el marcador.

Y vaya casualidad en el 2011 volvieron a repetir resultado Los Canucks y Los Brave Blossoms con un 23-23 con tries de Endo y Shota Horie pero Alexander Monro marcó un try y a un minuto del cierre empató con un penal. Esta igualdad, con el McLean Park de Napier como testigo, dejó muy frustrado a Japón ya que estuvo cerca de lograr su primera victoria en una RWC.

Los anfitriones tienen un promedio del 6 por ciento en empates en partidos de RWC, lo que representa una buena marca. Por su parte Escocia, cuenta con el antecedente reciente de sumar dos puntos con la igualdad 38-38 ante Inglaterra en el último Seis Naciones en un partido disputado en mayo. Los XV del Cardo levantaron un 31-0 abajo y cuando tenía la victoria en el bolsillo apareció George Ford con un try en tiempo de descuento.

Todos estos condimentos hacen a Japón y Escocia como los dos máximos especialistas en empates. Veremos qué sucede en Yokohama con un resultado que tan sólo estuvo presente es tres oportunidades en la historia de la RWC que beneficia a los Brave Blossoms y termina con las esperanzas del equipo europeo.

Las combinaciones de resultados en el grupo más parejo de la RWC 2019 para las aspiraciones de ambos se simplificaron después del triunfo de Irlanda ante Samoa con el punto bonus. Yendo al crucial y último partido del Grupo A si Japón, que perdió las tres veces que enfrentó a Escocia en la historia de las Rugby World Cup, podría firmar un empate antes del kick-off seguramente lo haría. 

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