Se hace camino al hablar

Manuel Diana se refiere hoy, con naturalidad y soltura, acerca de Uruguay, del equipo, y de la familia en la que se ha convertido el grupo. Hace un tiempo atrás, no era así. Para Manuel, el poder hablar de sus miedos tras su lesión le devolvieron la sonrisa y el rugby. Él lo explica.

KUMAMOTO, 13 de octubre - "Me costaba mucho poder expresarme, abrirme. Era muy cerrado. Después de mi lesión en el cuello hace 4 años, no sabía si los médicos me iban a autorizar a jugar de nuevo al rugby y mi vida pasaba y pasa por el rugby. Sin rugby no soy el mismo, no soy feliz. Y si bien no estaba en un pozo depresivo, sí estaba como deprimido" cuenta, Manuel Diana, el octavo de Uruguay de solo 23 años, que lleva dos tries en el torneo, uno a Fiji y uno a Australia.

"Así estaba, hasta que volví a jugar. Pero igualmente, no era lo mismo. Tenía temor no solo a volver a lesionarme -inconscientemente- sino a no poder tener la chance de seguir mi camino con la selección. Me desesperaba por poder volver a vestir la camiseta de mi país y por como estaba jugando, con ese nivel, no iba a pasar", afirma. "No podía expresarlo, no sabía cómo hacer para sacar eso, porque todos me decían que estaba mal y yo les decía que no, negaba todo", se sincera.

Eso fue 'in crescendo'. "Mi madre me decía que fuera a ver a un psicólogo y yo me negaba sistemáticamente. Le decía que estaba bien, pero la verdad es que no estaba bien".

Y un día, finalmente, pidió ayuda. "Lo fui a ver a quien es hoy es el psicólogo del equipo, Juanjo Grande. Me pude expresar, le expliqué lo que me pasaba y hablamos un buen rato. Al poco tiempo, las cosas comenzaron a enderezarse, me enfoqué nuevamente, superé los miedos y me propuse hacer lo que fuera necesario para retomar en el punto en el que había quedado antes de la lesión. Y bueno, funcionó de maravillas", explica.

Manuel Diana sabe que hablando de sus problemas él pudo comenzar otra vez. "Aprendí que solo, a veces, uno hace todo pero no es suficiente y que aunque físicamente estés perfecto, si mentalmente no lo estás, no vas a rendir al máximo y te va a afectar no solo en lo deportivo, sino en tu vida cotidiana. Una cabeza saludable es fundamental. Y si este grupo tiene algo, es fuerza mental. No somos los más grandes, ni altos, ni pesados, ni conocidos, ni nada. Somos los más fuertes de la cabeza de este Mundial. Y nos cuidamos y alentamos entre nosotros".

En la lucha por un lugar en la cancha, su competidor en el puesto es Alejandro Nieto, uno de los líderes del grupo, el sub-capitán y voz de experiencia "Todos competimos para jugar. Lo hicimos y hacemos lealmente. Y si hay algo que me enorgullece es poder haber compartido esa lucha por el puesto con Alejandro. Es una persona con unos valores humanos supremos, que no se pueden explicar con pocas palabras" dice. Se deshace en elogios para Nieto y cuenta algo que le pasó "Cuando terminó el partido contra Fiji y entre medio de la emoción, se me acercó, me dio un abrazo enorme y me dijo unas palabras que aún acuerdo y me emocionan mucho". Y se emociona de verdad. Su cara no miente.

Manuel Diana. Su ganas de salir adelante le abrieron las puertas a su futuro. Y ahí va.

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