Los Boks superaron a Gales para jugar la final con Inglaterra

Gales se recuperó de una diferencia de siete puntos, pero un penal tardío de Pollard acabó con sus esperanzas. El entrenador de Sudáfrica, Rassie Erasmus, promete que volverán a hacer lo mismo en la final.

YOKOHAMA, 27 de octubre – Tras haber vencido a un equipo de Gales en un partido dramático, Sudáfrica alcanzó la final y puede hacer historia en la Rugby World Cup el sábado próximo en Yokohama ante Inglaterra.

Ningún equipo ha perdido un partido por fase de grupos y luego levantado la Web Ellis Cup, algo que podría pasar si Sudáfrica ganase el sábado que viene, dada la derrota sufrida frente a los All Blacks en su primer partido de Japón 2019. Para convertirse en el primer equipo en lograrlo, el conjunto de Rassie Erasmus deberá mejorar lo mostrado en la semifinal, ya que enfrentarán al poderoso pack de forwards de Inglaterra, un grupo mucho más duro en comparación al valiente pero cansado pack de Warren Gatland.

El entrenador de Gales tiene el partido soñado para el final de su mandato de 12 años de duración, precisamente ante Nueva Zelanda, su país de nacimiento, pero será el encuentro por el bronce, el viernes en Tokyo Stadium y no la final.

El Kiwi reconoce que los Springboks, si quieren vencer a un equipo Inglaterra que supo destrozar sin piedad el reinado de los All Blacks el sábado, deberán adoptar un juego notablemente más expansivo que el festival de kicks mostrado ante Gales.

"No fue un gran espectáculo”, dijo Erasmus. “Sabemos que hay áreas que tendremos que mejorar, pero nos hemos dado la oportunidad de jugar contra Inglaterra. En los últimos cuatro partidos cada uno ha ganado dos, pero a juzgar por la forma en que desmantelaron a Nueva Zelanda, sabemos que han mejorado mucho desde la última vez que jugamos”.

"Pero saldremos a la cancha y trituraremos el partido. No estoy seguro de que una final de Copa Mundial se gane jugando con un plan de juego expansivo y con tries fabulosos. Puede que sí, puedo estar equivocado”.

Antes de que Erasmus asumiera el cargo en 2018, Sudáfrica se encontraba descendiendo en los puestos del ranking mundial, habiendo caído ante Italia y con derrotas cómodas ante Irlanda y los All Blacks. En menos de dos años los ha llevado a las puertas de una nueva conquista en Rugby World Cup, al igual que en 1995 y 2007.

"Me ha sorprendido qué tan rápido fuimos capaces de dar vuelta las cosas”, dijo. “Hubo un momento en Sudáfrica en el que ser jugador de rugby profesional solamente significaba tener un buen sueldo. Pero ahora entienden que tienen que trabajar realmente duro”.

“Siempre he sentido que en Sudáfrica tenemos el potencial necesario para ser una potencia del rugby mundial. No tenemos el dinero de Inglaterra, pero sí la calidad de jugadores”.

El partido no tuvo la intensidad del juego de Inglaterra en la noche anterior y Eddie Jones, que miraba desde las gradas con el entrenador de defensa John Mitchell, seguramente esté contento con las posibilidades de su equipo contra Sudáfrica después de ayer. Es una repetición de la final de 2007, cuando Jones se encontraba dentro del cuerpo de entrenadores de los Springboks cumpliendo el rol de consultor.

Seguro que lo de ayer no fue un espectáculo. Sudáfrica domino a Gales con los delanteros, dejando a Handré Pollard con la responsabilidad de anotar los puntos. El apertura marcó 14 puntos con el pie y se llevó el premio a Jugador del Partido.

Pollard acertó los puntos decisivos del partido con cuatro minutos solamente en el reloj, luego de que los Springboks forzaran un penal a partir de una pelota recuperada. En ese momento, después de una gran recuperación a pesar de la pérdida de dos jugadores justo antes del entretiempo, pareció que el momentum de Gales se había terminado.

“Con 76 minutos en el reloj y empatados en 16, creí que teníamos momentum pero ellos consiguieron el penal”, contó Gatland.

“Intentamos mover la pelota de un lado a otro, pero una vez que entramos en el forcejeo físico, se trató del desgaste. Los muchachos nunca se rindieron. Ellos tuvieron cuatro penales en nuestro campo y ahí está la diferencia entre ganar o perder estos partidos cerrados”.

"Estamos decepcionados, pero vamos a irnos de Japón con mucho respeto. Hubiese sido un sueño jugar la final contra Inglaterra en mi último partido como entrenador de Gales, pero no estaba destinado a ser”.

"El viernes jugaremos nuestro último partido juntos y quiero disfrutarlo. Hemos tenido algunas lesionas, pero esas no son excusas porque Sudáfrica mereció ganar el partido”.

Gales ya había sido debilitado con la exclusión del full back Liam Williams y del tercera línea Josh Navidi, lesionados en el tobillo y la pantorrilla en la semana previa a la semifinal.

Sufrieron un doble golpe justo antes del entretiempo y con minutos de diferencia, tras la salida del pilar Tomas Francis por un golpe en el hombre y del wing George North quien se distendió el isquiotibial.

Dan Biggar acertó un segundo penal para reducir la ventaja y finalizar la primera mitad con 3 puntos de diferencia, en un primer tiempo dominado por patadas al cajón, principalmente por el medio scrum Faf de Klerk.

Después de una patada al touch por parte de de Klerk, Gales logró un penal a favor en el lineout y Biggar igualó el tanteador al minuto 45.

Apenas antes de la marca de la hora de juego, Sudáfrica finalmente creó el espacio. El centro Damian de Allende usó su poder para forzar su camino a través de los 22 metros y con Biggar y el medio scrum suplente Tomos Williams, intentando tacklearlo.

A su favor, el Dragón rugió y después de 23 fases cerca del ingoal de Sudáfrica, forzaron el penal en la defensa que transformaron en un scrum.

El centro Jonathan Davies habilitó a Adams sobre el lado cerrado del campo para que apoyara su sexto try, convirtiéndolo en el tryman del torneo e igualando el récord para Gales en Copas Mundiales marcado por Shane Williams en 2007.

Halfpenny realizó una brillante conversión desde la punta y Gales nuevamente igualaba el partido 16-16.

Pero cuando Gales se encontraba dentro del territorio de los Boks, Louw recuperó la pelota. Sudáfrica eventualmente forzó el penal y Pollard acertó para destrozar los corazones galeses una vez más, al igual que lo hicieron en los cuartos de final de 2015.

"Mi cara muestra la historia”, admitió el capitán de Gales, Alun Wyn Jones, quien seguramente no esté en el equipo en 2023. “Estoy dolido, estamos decepcionados. Vamos a tener la oportunidad de hacer algo histórico el viernes, pero realmente no encontramos consuelo en nada”.

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