El líder nato de Sudáfrica

Ya en su época de jugador, Rassie Erasmus, mostraba sus dotes técnicos y su voz de mando adentro de la cancha. Ahora, como entrenador, intentará llevar a Sudáfrica hacia la cima del mundo.

TOKIO, 1 de noviembre - No caben dudas que Rassie Erasmus nació para ser entrenador. Incluso, en su etapa como jugador, sus compañeros veían que mostraba esos dotes naturales de líder y conductor.

Entre el año 1990 y cerca del 2000, se lo podía ver a menudo con una laptop analizando sus partidos en los Boks o sus actuaciones en los equipos del Super Rugby, Cheetahs y Cats, que integró.

El ex tercera línea siempre intenta llevar a sus equipos hacia la cima buscando la capacidad máxima, lo hizo como jugador y ahora lo hace como entrenador.

Volviendo rápidamente al 2019 y después de haber realizado una excelente carrera adentro de la cancha, Erasmus se encuentra en el pico máximo de su periplo al frente de Sudáfrica, llegando a la final de la Rugby World Cup 2019 para verse las caras con Inglaterra.

Pocas personas conocen tan bien a Erasmus como Naka Drotske, ex jugador de los Boks, que ingresó desde el banco en el histórico triunfo ante los All Blacks, en Johannesburgo, en la RWC 1995.

Drotske, que conoció a al actual entrenador compartiendo una casa de estudio cuando iban a la Universidad de Free State, dijo que su amigo siempre fue extremadamente competitivo. "Eso es lo que lo hizo ser un jugador y en entrenador tan bueno", subrayó el ex hooker desde Bloemfontein.

"Jugamos juntos en los Cats en 1997, él era siempre el que analizaba cómo se iba desarrollando el partido proponiendo soluciones a las cuestiones técnicas nuestras con el objetivo de vulnerar al rival".

Erasmus jugó 36 caps con los Boks, incluido el partido por los cuartos de final de la RWC 1999, cuando enfrentaron a Inglaterra en la victoria 44-21, con el récord mundial aún vigente de Jannie de Beer, marcando cinco drops.

Después de haberle puesto fin a su carrera como jugador en el 2003 a los 31 años de edad, decidió iniciar su carrera como entrenador inmediatamente en 2004. Su primer club fue justamente Cheetahs y ya en el 2005, ganó la Currie Cup derrotando a los Bulls en una final netamente sudafricana.

Y el actual capitán de aquel equipo campeón, Naka Drotske, recordó que escuchar esas palabras en su nueva etapa le hacía bien a al equipo y a un Erasmus que no tenía inconveniente en poder volcar toda su experiencia desde afuera. Además de imponer nuevas técnicas, como por ejemplo, utilizar unos reflectores al mejor estilo discoteca para realizar movimientos de ataque.

Ollie le Roux, ex compañero en los Springboks y en Cheetahs, destacó la pasión que siempre tuvo Rassie por el rugby y que no tiene puntos débiles.

"Nunca pudo levantar mucho peso cuando hacía pecho y él quería tener músculos grandes. Tampoco tenía piernas bien talladas, pero iba asiduamente al gimnasio y lo más maravilloso era que él mismo hacía chistes con esto", recordó el ex pilar.

"Tiene capacidad para conducir equipos donde puede sacar el máximo nivel de los jugadores que lo componen, ellos confían en sus indicaciones porque siempre tiene un plan y un argumento para todo".

"Tiene esa virtud clave en un entrenador de llevar a un equipo a saber lo que tienen que hacer y lo que él quiere".

Después de su primera y por demás exitosa experiencia al mando de Chetaahs, recaló en los Stormers de Ciudad del Cabo en el 2007. Además, entrenó a un grupo de jugadores de los Boks que estaban sin actividad para lo que iba a ser una RWC por demás gloriosa de la mano de Jack White.

En el 2010, con los Stormers alcanzó la final del Super Rugby perdiendo con los Bulls.

Siguiendo su escalada exitosa se convirtió en asesor técnico de Peter de Villiers en la RWC 2011, alcanzando los cuartos de final y luego pasó a ser parte estable de la South African Rugby Union en el 2012 en el cargo de mánager general planificando todos los caminos estratégicos de los equipos nacionales a excepción de los Boks.

Pero era más un trabajo de oficina, por lo que cuando le apareció la posibilidad de sumarse al Munster en el 2016 ni lo dudó y comandó al equipo irlandés hasta la semifinal de la European Cup y hasta la final del PRO12.

Fue elegido como el mejor entrenador de la temporada 2016/17 en el PRO12 y confesó que su etapa en el país europeo lo hizo madurar mucho como entrenador.

Regresó a su país natal donde pudo comprobar todo ese talento intacto que había en Sudáfrica, donde fue designado como Director de Rugby en la SARU.

Cuando a comienzos del 2018 y después de que Allister Coetzee fue cesanteado en el cargo de entrenador, Erasmus tomó las riendas del equipo.

Tuvo un promedio a favor del 50 por ciento en el 2018, pero la gran victoria de Sudáfrica ante los All Blacks por 36-34, en Wellington, le dieron un empujón para sentirse candidatos en la RWC.

De hecho, el 2019 fue todavía mejor con tan sólo una derrota en 11 partidos, el único traspié fue justamente en la presente Copa Mundial de Rugby cuando perdieron con Nueva Zelanda en su primer partido de la fase de grupos. Ahora, después de la semifinal ante Gales intentarán ratificar y sellar esa sensación en una final que podría darle su tercer título de RWC. 

Erasmus anunció este jueves que renunciará al cargo como cabeza de grupo de los Springboks aunque continuará ligado a su Unión en el cargo de Director donde quiere focalizarse más.

Igualmente intentará abandonar el cargo con la esperanza de alcanzar antes el título de la RWC 2019. "Todo es bastante emotivo, jamás pensé que 25 test matches podían pasar tan rápido", dijo Erasmus.

"Es triste porque quedan un par de días y luego terminará todo. Pero seguiré involucrado metido de lleno en qué es lo mejor para que el rugby sudafricano continúe creciendo".

"Yo soy una de esas personas que tres años atrás dijo 'simplemente jueguen, muchachos, simplemente jueguen', pero ahora mi mentalidad cambió por completo. Creo que si jugamos de la manera correcta, agregando esa pasión que la gente apreciar y hace que se olviden de sus problemas".

"Lo que pueda pasar el sábado no debe cambiar todo lo que hicimos y hay que seguir por este camino en los próximos cuatro, cinco, seis, siete años. Lo que no hay que perder es esa mirada positiva", finalizó Rassie Erasmus.

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