En el campo de rugby, Anne Fernández de Corres se ha ganado un nombre por su entrega y talento. Fuera de él, su historia es más inesperada: una pequeña empresa de coleteros que nació casi por casualidad y que hoy acompaña a varios equipos de la Liga Iberdrola.
“En mi familia, mi madre, mi tía y mi abuela siempre han cosido y hecho ropa, pero de niña nunca tuve ese interés”, recuerda Anne.
“Hace dos veranos me aburría en casa, vi un tutorial en Pinterest e hice un coletero con tela que tenía mi madre. Me gustó porque era súper relajante, tenía tiempo libre y quedaban muy bonitos”.
Al principio compraba telas y regalaba sus creaciones a familiares y amigas. Sin embargo, todo cambió el verano siguiente, cuando la Federación Española de Rugby organizó un curso para proyectos de emprendimientos.
“Ahí fue como empezó todo a coger un poco de forma. “Empecé a invertir algo de dinero comprando telas y máquinas, y hacer más coleteros. Igualmente seguían siendo para amigas y familiares”.
El empujón definitivo se lo dio su amiga y compañera de equipo, Zahía Pérez. “Siempre ha estado al tanto de cómo hacía los coleteros y me decía: ‘no seas tonta, que al final esto es algo que haces tú con tu tiempo y tienes que sacarle partido.”
“Fue la que habló con las de su equipo, lo gestionó y al final acabó saliendo súper bien, había un montón de clubes interesados.”
“Es una manera también de no estar todo el día pensando en rugby o en los estudios, tener otra cosa que me gusta un montón. Quién sabe si podría convertirse en una empresa o en algo más grande, pero de momento se queda en casa.”
Así nació Blossom. El nombre no fue casual: “Me recuerda a las flores, por los colores y porque tienen un poco la misma forma. Desde pequeña me gustaron mucho, y me parecía perfecto para la marca. Además, blossom significa florecer, y es también una metáfora: florecer a través de los coleteros.”